Coraje: memoria de María Elena Moyano
De nuevo, me decido a presentaros un comentario escrito en principio para una asignatura pero que, por la emoción que me causó este film, creo que no puedo dejar de compartirlo con vosotros.
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Ayer tuve la muerte cerca […]
comprendí qué difícil es el sacrificio
pensé en mis hijos, mi vida y mi historia
pero cerca de la muerte sentí el amor,
este amor que ahora siento por ti,
mis hijos y mi pueblo,
y volví a sentir la vida cerca de mí
(Poema de María Elena Moyano citado en MCEVOY, G., 2008: 100)
Director y contexto
Antes de comenzar con el análisis de las ideas principales y secundarias que la película nos aporta y que estructuraremos en torno a su protagonista, María Elena Moyano, nos adentraremos de forma breve en la filmografía del director de Coraje para luego hacer algunos apuntes sobre el contexto histórico que envuelve el desarrollo argumental del filme.
Nacido en Lima en 1953, Alberto Durant estudió cine en Bélgica y Londres. Al regresar a su país, y tras haber escrito durante algún tiempo, críticas de cine en un semanario, comienza con su andadura en el mundo del largometraje en 1981 con Ojos de perro, una cinta cuyo nudo argumental, ambientado en los años 20, ha sido enmarcado en la estética del realismo mágico del cine peruano. Cinco años más tarde, dirige Malabrigo, considerado por los críticos un nuevo acierto del director.
En 1991 estrena Alias la Gringa, filme que mezcla el género carcelario y de aventuras y que supera en calidad a sus otras dos predecesoras.
A pesar de haber cosechado hasta ese momento cierta relevancia en el mundo del cine peruano, es en 1998, con la presentación de Coraje, película objeto del presente comentario, con la que entra en el panorama cinematográfico internacional. (ver web 1).
La película, galardonada con el Colón de Oro del Público al mejor largometraje en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, es un ‘biopic’ sobre la vida de la dirigente comunal peruana María Elena Moyano, centrándose la acción entre los años 1987 y 1992, es decir, desde el momento en que Villa El Salvador (distrito popular de Lima en el que María Elena llevó a cabo su lucha), fue premiado por el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia y el 15 de febrero de 1992, día en el que la dirigente fue asesinada por PCP-Sendero Luminoso, subrayando el importante papel de María Elena como líder izquierdista y feminista al promover programas para la creación de comedores sociales y su discurso a favor de una democracia con mayor índice de participación ciudadana y la denuncia sin reparos de la violencia senderista a la que se oponía frontalmente y que, como luego se verá, desgraciadamente le costó la vida.
Analicemos ahora el contexto político en el que, entre esos años, vivía Perú para entender así las circunstancias en las que vivió, luchó y murió María Elena Moyano.
A mediados de los ochenta, el aprista Alan García (actual presidente de Perú), llega por primera vez al poder en medio de una deprimente situación económica que presentaba, por ejemplo, una caída de los sueldos en el sector público que pasaron de 230 dólares en 1980 a 97 en 1985 (Klarén, 2004: 465). Asimismo, en la segunda mitad de la década, la depauperación de las clases populares fue acentuándose y a la altura de 1990, año en el que se celebraron elecciones, la presencia del grupo terrorista Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso (PCP-SL), que inició su “guerra popular prolongada” contra el Estado en 1980, se hacía cada vez más insostenible con cientos de asesinatos cada año.
Estas elecciones de 1990, a las que el afamado escritor Mario Vargas Llosa se había presentado como candidato de la derecha neoconservadora, la cual tenía como modelo a seguir la figura de Margaret Thatcher, partiendo en un primer momento como claro favorito, fueron la tarjeta de presentación de un hasta entonces prácticamente desconocido Alberto Fujimori, que se hizo con el poder mediante un discurso populista que le permitió tomar el espectro del voto correspondiente al centro al encajonar, hábilmente, en la derecha, a Vargas Llosa al que acusó de querer “europizar” al Perú.
Como decimos, Fujimori supo manejarse bien en el discurso populista al visitar, por ejemplo, distritos humildes limeños tales como Villa El Salvador. En el plano económico, Fujimori parecía poder despertar, por su ascendencia japonés-peruana, los interes de Tokio mediante un fácil acceso a los préstamos y capitales del país del Sol Naciente. Además Fujimori prometió invertir grandes cantidades de dinero en la mejora de las condiciones de vida de las clases humildes. Sin embargo, a su llegada al poder, estas promesas pronto se diluyeron en las aguas del olvido y las infraestructuras estatales, ya minadas por la acción terrorista de los senderistas (dados a la destrucción de caminos), siguieron empeorando. Atacando la inflación desbocada, el gobierno cortó los subsidios de precios y el gasto social. La consecuencia más directa de esta política fue el crecimiento de un quinientos por ciento de la mayoría de los alimentos.
Este fenómeno económico, catastrófico para la mayoría de las familias más humildes, es conocido como ‘fujishock’.
Por otra, la desatención por los servicios públicos, tales como la sanidad, se manifestó claramente en 1991 con una epidemia de cólera, enfermedad inaudita desde el siglo XIX y que dejó, sólo en Perú, dos mil quinientas víctimas para luego expandirse por los países vecinos.
Y esta decadencia política y económica, insistimos, acompañada de fondo por el pavor producido por el terrorismo paramilitar de Sendero Luminoso que bajo la percepción general, como dice Klarén (p.490): “estaba avanzando gradualmente hacia su objetivo de destruir el Estado.” Esta percepción, añadimos, sumaba peso en la ya crecida inestabilidad del país.
Podemos decir que esta pincelada aquí trazada fue la realidad que acompañó a María Elena Moyano en sus últimos años de vida, tal y como muestra fielmente la película que ahora nos disponemos a analizar.
Ideas principales
El Estado/Los estados.
Esta conmovedora película tiene como principal tema el estado y distintos discursos elaborados en torno a su concepción. Decimos que es la principal idea por no decir que se trata de la única, ya que los demás temas, de menor alcance, parten de esta misma cuestión tal y como argumentaremos seguidamente.
Como decimos, en torno al Estado, encontramos en el filme tres discursos bien diferenciados que son defendidos por personas o entes muy dispares y cuyos intereses en poco o nada se asemejan.
1. El Estado gubernamental.
Como ya hemos indicado, en estos años de decadencia económica en los que la acción del filme se desarrolla, los distintos gobiernos peruanos, ya estuvieran, como el de García, situados a la izquierda, o a la derecha, como el de Fujimori, no hicieron nada por evitar las desigualdades económica y social que, en aumento, iban separando a los distintos estratos sociales siempre en detrimento de los más desfavorecidos. Ni la nacionalización de la banca llevada a cabo por Alan García a finales de la década de los ochenta, ni el programa neoliberal de Fujimori con política de reducción de gasto público y privatizaciones, sanearon la malherida economía peruana.
Esta situación, como decimos, se sentía especialmente en las zonas más humildes del Perú tales como el distrito limeño de Villa El Salvador, un barrio de aluvión nacido en torno a los 70 por unas 80 primeras familias que se instalaron en mitad de la nada. Tomaron las tierras de Pamplona como una movilización por el derecho a una vivienda. Pronto, tras el choque con las fuerzas de seguridad enviadas por el gobierno para disuadir a las familias allí asentadas, surgieron sistemas de canalización y electricidad gracias, y sólo gracias, al trabajo y esfuerzo de los vecinos cuyo número aumentaba rápidamente y que conjuntamente trazaron un plan urbanístico racional, pasando de las primeras casas de instrumentos constructivos perecederos en parte a otras ya de materiales nobles.
Llegada a una muy temprana edad, María Elena Moyano, fue testigo del carácter autogestionario de Villa El Salvador, algo que influyó en su posterior formación política a favor de las clases desfavorecidas.
Vemos, por tanto, que en la película, María Elena se muestra orgullosa del trabajo realizado por sus vecinos y elabora un discurso a favor de una democracia con mayor participación popular y más localista. Un discurso revolucionario que ese opone al Estado defendido por las oligarquías políticas que dan de lado a los problemas cotidianos de la gente más pobre. (ver web 2)
2. El Estado y María Elena Moyano.
El tiempo que el gobierno parecía haberse olvidado de los desfavorecidos, en los distritos más populares comenzaron a surgir voces que se alzaban para reclamar los derechos de aquellos que jamás habían sido atendidos. Una de esas voces fue María Elena Moyano nacida en el distrito de Barranco (Lima) en 1958. Una vez en Villa El Salvador comienza a los 15 años a trabajar como profesora de educación primaria. Tras duros años realizando el trabajo que el estado desatendía, en 1986 se convirtió en Presidenta de la Federación de Mujeres Villa El Salvador, papel que desempeña la protagonista de Coraje al inicio de la película. Como presidenta de esta Federación, vemos a María Elena al frente de los comedores populares que iba abriendo, uno a uno, con total entusiasmo y esperanza. Asimismo, defendió con ímpetu el programa del Vaso de Leche que en palabras que la propia María Elena dejó escritas en la autobiografía que estaba preparando antes de su muerte: “quizás parezca algo tan simple, pero para los niños del Perú, un vaso de leche significa mantenerse vivo. (citado en McEvoy: 89).
En definitivas cuentas, el ideario político defendido por María Elena Moyano, militante de Izquierda Unida, partido con el cual alcanza la Tenencia de Alcalde de Villa El Salvador en 1989, le hace posicionarse críticamente frente al Estado.
Frente al ‘fujishock’ encabezó una marcha de ollas vacías y dirigió las campañas de salud durante la epidemia de cólera tal y como se indica en el film. Pero si hay algo que destacar en su postura de oposición al Estado defendido desde el gobierno, es que lo hizo desde la condena pública de la violencia ejercida por Sendero Luminoso. Su oposición se mantuvo hasta el día anterior a su muerte, jornada marcada por Sendero como “paro armado” y frente al cual, María Elena convocó una Marcha por la Paz en la que medio centenar de personas, con María Elena a la cabeza, ondearon banderas blancas.
3. El Estado y Sendero Luminoso.
Como ya hemos indicado con anterioridad, es en 1980cuando comienza la actividad del PCP-SL. Sucedió bajo el segundo mandato de Belaunde cuando la apertura a un nuevo sistema democrático permitió la organización y movilización de una nueva corriente de izquierdas. Esta corriente que llamaba a la participación popular fue capeada por una postura paternalista de Belaunde que prometía mayor empleo y una mejor economía. Sin embargo, una respuesta distinta fue la de Abimael Guzmán Reynoso, un profesor de filosofía de la Universidad de Arequipa que asentó las siniestras bases del Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso como plataforma de desafío al Partido Comunista establecido. Su discurso fervientemente marxista de orientación maoísta atrajo a un nutrido grupo de estudiantes fascinados ante la carismática figura de Guzmán.
Más allá del proceso de formación de Sendero, tema que no es objeto de nuestro estudio, debemos acudir a la presencia de esta organización terrorista a lo largo de la cinta.
Podemos decir que actúa de cuatro maneras en cuatro momentos distintos, a saber: cometiendo atentados contra los comedores sociales, difamando la figura de la líder Moyano, sembrando la duda sobre la líder comunal entre los propios miembros de la Federación (cuestión que tratamos en el siguiente epígrafe), y, finalmente, cometiendo el vil asesinato de María Elena. Vayamos por partes:
A pesar de que la lucha de María Elena contra la forma de Estado defendida desde el gobierno fuera clara a todas luces, para Sendero Luminoso, este tipo de actividad política no era más que “colchones del sistema” y sus líderes, entre las que incluía a Moyano “bomberos de la revolución”. Desde que María Elena se posicionó en la lucha de izquierdas puramente pacifista, Sendero la puso en su punto de mira manifestándolo mediante atentados contra la obra levantada por ella y sus seguidoras.
Al ver el empeño de la líder, que no dejó de mostrar su tesón por conseguir otro tipo de estado mediante el ejercicio de la democracia bajo un régimen pacífico, Sendero decidió emplear una guerra de desprestigio contra María Elena con el fin de crear desconfianza entre sus seguidoras hasta finalmente desprestigiarla por completo. Así en el filme aparecen panfletos, utilizados en los hechos reales, en los que se le acusa de corrupción y de colaboradora del Estado así como de “trabajar contra la revolución maoísta” (Burt: 180).
El mismo movimiento en cuyo sustrato ideológico se combinaban las ideas de justicia social, libertad e igualdad, metas anheladas por los grupos que más acusaban los estragos de la situación económica del momento, pronto se convirtió en una máquina de terror que perdió el apoyo, precisamente, de aquellos grupos por los que supuestamente iba a beneficiar su lucha gracias a una hábil maniobra tomaba por Fujimori al repartir entre el campesinado armamento. Así se produjo la inaudita alianza entre campesinado y ejército.
Pero eso no fue suficiente y Sendero continuó su camino sembrando el terror de la sierra a la costa adentrándose en la capital: en su lucha por destruir el Estado (ese Estado destruido y no otro, es el único modelo de Estado capaz de concebir el senderismo tal y como le ocurre a cualquier otro tipo de terrorismo), el asesinato de María Elena Moyano, marcó, con matices, un antes y un después en la historia de la lucha antiterrorista en Perú.
Otras ideas
El miedo: fracturas dentro de la Federación, asesinato de María Elena y el final de Sendero.
Con anterioridad apuntamos que más allá del tema establecido en torno al Estado, todas las demás ideas a destacar de esta película emanan del mismo argumento. Así, este epígrafe dedicado al terror y al miedo deriva del propio modelo de anti-Estado perseguido por Sendero Luminoso.
Queremos subrayar las sospechas que María Elena mantiene sobre la posible afinidad senderista de alguno de sus colaboradores a lo largo del filme. Estas sospechas mantenidas en vida por la líder resultaron estar acertadas tal y como se comprobó en la comisión de investigación abierta tras su asesinato y es un tema éste que nos hace reflexionar sobre la naturaleza humana llena de perfidias. Es decir, algunos de sus asistentes pudieron, por así decirlo, facilitar a los criminales datos sobre su líder necesarios para la ejecución de su asesinato que se produjo en la celebración de una pollada a la que había sido invitada tras la marcha por la paz. Estas fracturas internas abiertas por los senderistas y medios afines como el periódico El Correo a través de una campaña de injurias, desprestigio y acoso, también nos habla de los miedos de una sociedad empobrecida y hambrienta que, perdida, ya no sabía a quién podía acudir para lograr mejorar sus condiciones de vida. Muchos tendieron las manos a quienes resultaron ser sus peores enemigos (se calculan en 25000 las víctimas mortales causadas por las acciones de Sendero y las campañas militares ordenadas al ejército por Fujimori en total desprecio por los Derechos Humanos y por las que murieron también cientos de inocentes).
También nos resulta interesante el poder catalizador que ciertas muertes ejecutan en la sociedad, tal fue el caso del asesinato de María Elena Moyano. Si hacemos caso a los datos que nos ofrece McEvoy así como a las imágenes de la ficción cinematográfica, a la Marcha por la Paz convocada el 14 de febrero por María Elena y de la que ya hemos hablado sólo acudieron unas 50 personas mientras que su sepelio celebrado dos días después, reunió aproximadamente a unas 10000 personas. McEvoy señala que la responsabilidad de este hecho se encuentra en el proceso de “heroicización” de la figura de la líder llevado a cabo por los medios de comunicación. Nosotros creemos que es la necesidad de encontrar un referente moral lo que empujó a la gente a acudir a la calle a honrar a la líder asesinada. Además su condición de líder, mujer y negra (raza que en Perú suponía en 2004 un tres por ciento de la población), repercutió en el tipo de manifestante (en su mayoría mujeres), así como en el recuerdo que queda actualmente de su obra, tema éste que abordamos en las conclusiones.
Por otra parte, y aunque este hecho no queda reflejado en la película no queremos dejar de señalar que en verdad el asesinato de María Elena no produjo el declive de inmediato de las acciones terroristas de Sendero Luminoso ni siquiera la concienciación por parte de todos los ciudadanos peruanos frente a las atrocidades senderistas tal y como se quiso hacer ver en un primer momento.
Si por un lado la detención de Guzmán se produjo en julio de 1992 no fue hasta meses después, tras un atentado en el acomodado departamento limeño de Miraflores donde reside la media y alta burguesía capitalina que ésta tomó conciencia del peligro que este grupo suponía para toda la ciudadanía peruana. Hasta entonces, este estrato social había visto este problema como un asunto del mundo serrano, del mundo, en definitiva, de los indios.
Sentimiento de comunidad.
Este es un tema menor en cuanto que pulula en la acción de todo el filme sin ser del todo abordado por el director y que puede ser entendido, en verdad, como parte del pensamiento ideológico que María Elena quiso consolidar en su modelo de Estado. El sentimiento de pertenencia a la comunidad, de trabajo altraísta por ésta aparece por primera vez de forma destacada en el momento en el que, tras recibir el Premio Príncipe de Asturias en nombre de Villa El Salvador, regresa al susodicho departamento y aclara que la cuantía recibida por tal honor repercutirá plenamente en el pueblo para seguir adelante en la lucha.
Otra escena que, a nuestro parecer, es especialmente demoledora y a la que el director tal vez no le presta demasiada atención, es aquella en la que, estando en Madrid, María Elena entra en unos grandes almacenes y observa con distancia y pesadumbre el mundo de la opulencia que se abre ante sus ojos que no dejan de recordarle las calamidades que sufría su pueblo. En esa mirada limpia, sin rencor pero con unas evidentes ansias de superación, encontramos a la buena María Elena, intencionalidad argumental del director que ahora analizamos.
Conclusiones y crítica: hoy, mañana y siempre, siempre María Elena.
Esta modesta producción hispano-peruana, que apenas sí tuvo presencia en los circuitos cinematográficos de nuestro país, es un ‘biopic’ desgarradoramente fiel a la vida, obra y muerte de María Elena Moyano. De su vida, el director escogió, como hemos visto, los años más relevantes. Es tan realista (utiliza palabras dichas por la propia María Elena, llega al detalle de utilizar un ataúd blanco como en el que fue enterrada…), que nos es difícil catalogar como película un film que casi podríamos denominar como “documental dramatizado”.
Asimismo, el tipo de narración lineal de los hechos facilita un visionado ininterrumpido del filme que desde un primer instante envuelve en su acción al espectador. Por otro lado, un inteligente guión permite mantener la atención del público a medida que éste se ve, sin duda, identificado con su malograda protagonista. Hay que reconocer que en esto pesa mucho la excelente actuación de Olenka Cepeda que da vida a María Elena y cuyo parecido con ésta ya no sólo físico sino también en la tonalidad de la voz, aún hace de la película una obra más emocionante y hermosa si cabe.
En lo que a nuestra crítica se refiere simplemente podemos creer evidente que la intencionalidad del director es la de presentarnos la vida de una mujer esencialmente buena (por muy maniqueísta que esto suene, así es), luchadora incansable y víctima de quienes dijeron hablar en nombre de la revolución olvidando que ésta jamás puede pretender imponerse mediante la violencia de las armas.
Yendo más allá nos hemos preguntamos sobre el porqué del olvido de María Elena Moyano, sobre cuáles son los motivos que hacen que su nombre a penas aparezca en los manuales más actuales de Historia de América y por qué son escasos los artículos monográficos sobre su figura aún hoy.
Si acudimos a la web de los Premios Príncipe de Asturias (ver web 3) leemos con sorpresa que en la trayectoria por la que en 1987 se le otorga el premio a la Concordia al distrito de Villa El Salvador, se nombra sólo y exclusivamente al alcalde del departamento en aquel entonces, Miguel Azcueta, silenciado el de la Teniente-Alcaldesa, María Elena Moyano, algo asombroso e inquietante a partes iguales, dado que fueron ambos, Miguel y María Elena, quienes recibieron de manos del Rey y del Príncipe, el dicho premio tal y como demuestra la imagen (ver web 4).
Sin querer caer en falacias, lo cierto es que, ante las hagiografías publicadas en torno a las figuras de otros líderes (hombres), relevantes al mismo nivel que María Elena a nuestro parecer, creemos que su condición de mujer, negra y peruana que además ejerció un papel como líder comunal que, por lo general, han desempeñado los hombres, ha corrido en contra de la Madre Coraje, proclama Heroína Nacional casi una década después de su asesinato, quedando su recuerdo, injustamente, menoscabado. Nos preguntamos que habría sido de la memoria de las acciones de María Elena de haber sido un hombre nacido en una sociedad occidental.
A pesar del olvido, nos congratulamos de haber descubierto en Coraje una herramienta para emprender el camino a un primer acercamiento sobre tal insondable personalidad.
Por último, decir que, entre las decenas de videos que circulan por la red sobre ella, nos quedamos con aquel que nos muestra el cortejo fúnebre de María Elena y en concreto con las palabras que una multitud de mujeres coreaba con tristeza: “Hoy, mañana y siempre, siempre María Elena”.
Sirva este comentario para recordar y reivindicar su figura y memoria.
WEB
1 http://cinelatinoamericano.org/cineasta.aspx?cod=196
2 http://www.munives.gob.pe/Ves_historia.htm
3 http://www.fpa.es/premios/concordia/
BIBLIOGRAFÍA
-BURT, Jo-Marie: “Los usos y abusos de la memoria de María Elena Moyano”. A contracorriente: una revista de historia social y literatura de América Latina, Vol.7 Nº2, 2010 pp. 165-209.
-KLARÉN, Meter F.: Nación y sociedad en la historia del Perú. Instituto de Estudios Peruanos. Lima, 2004.
-MCEVOY, Gabriela: La construcción de la imagen heroica a través del discurso periodístico. El caso de la activista peruana María Elena Moyano. Revista Historia Crítica, Nº35. Bogotá, Enero-Junio, 2008 pp.82-104.
